Luciano Concheiro

Ensayista

Ciudad de México

Literatura

Luciano Concheiro (Ciudad de México, 1992) estudió Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una maestría en Sociología en la Universidad de Cambridge. Es profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Sus textos han aparecido en varias revistas académicas y en publicaciones como Nexos, Este País y La Jornada. Es autor del libro "El intelectual mexicano: una especie en extinción" (Taurus, 2015). Actualmente es editor en jefe de 'huun', una publicación anual sobre arte y pensamiento desde México —cuyo primer número aparecerá en febrero de 2017 con el sello de la editorial RM.

1. Balance del Conaculta

1.5. Si el Conaculta no hubiera existido, ¿la cultura mexicana sería hoy más pobre?

No sé

¿Por qué?

Quisiera comenzar con este problemático contrafactual (¿qué es "la cultura mexicana"?, ¿qué significa que una cultura sea más pobre o más rica?) para señalar el presupuesto del cual, creo, debemos partir para responder el resto de este cuestionario y, en general, para debatir acerca de política cultural: el Estado debe apoyar la cultura. Si damos por hecho esto, ciertos problemas se vuelven más claros: cultura, ¿para quién? ¿Cómo debe el Estado apoyar la cultura? ¿Directa o indirectamente? ¿Qué tipo de expresiones culturales debe apoyar? ¿Bajo qué criterios? ¿Cómo deben ser asignados los recursos? Etcétera.
 
 

3. Secretaría de Cultura

3.1. ¿La nueva Secretaría de Cultura supone realmente un avance en términos institucionales, legales, enunciativos, respecto al Conaculta?

¿Por qué?

En términos enunciativos e institucionales, la creación de una Secretaria de Cultura es positiva porque eleva el estatus de la política cultural como uno de los ejes rectores del Estado –junto con la economía, la salud, las relaciones exteriores y demás. En términos legales (y presupuestarios), significa un avance en tanto otorga independencia administrativa y presupuestaria frente a la Secretaría de Educación.

3.2. Aún no existe una Ley General de Cultura que rija y guíe el funcionamiento de la nueva Secretaría. ¿De qué modo debería participar la comunidad de creadores en la definición de la Ley General de Cultura?

De manera activa. No solo siendo consultada, sino participando en las comisiones de redacción y planeación. Y sobre todo: pensando el tipo de política cultural que queremos y necesitamos para el México de hoy. La responsabilidad primera de la comunidad de creadores (comunidades, diría yo) es imaginar críticamente.

3.4. ¿Cuáles deberían ser, a tu juicio, las tres tareas principales de esta Secretaría?

A. Ser facilitadora, no mecenas ni árbitro del gusto. Es decir, apoyar y difundir las iniciativas de la sociedad civil.
B. Democratizar la producción cultural, acercar la cultura a un público cada vez más amplio.
C. Salvaguardar el patrimonio cultural del país.

3.5. ¿Debería instrumentarse, desde la Secretaría de Cultura, una política cultural nacional, o convendría redistribuir los recursos y fomentar instituciones y políticas culturales regionales?

Quizás, considerando la historia mexicana, este sea el tema más importante y delicado. De Vasconcelos hasta el presente, en términos de política cultural, ha persistido una lógica patrimonialista, que asume al Estado como mecenas y guía cultural (el "Estado cultural" de Fumaroli). Hoy debemos replantear esta idea y dejar que, cada vez más, la sociedad civil se encargue de las riendas de la cultura –con el apoyo del Estado. En pocas palabras: debemos pasar del Estado paternalista al Estado facilitador.